ESTREÑIMIENTO Y ESTRÉS.

SÍNTOMAS DEL CONFINAMIENTO.

Antes de comenzar a hablar como nos está afectando estos 40 días de confinamiento a nuestro tránsito intestinal, vamos a definir brevemente en que consiste el estreñimiento.

Lo primero y más importante es dejar claro que el estreñimiento no es una enfermedad, si no un síntoma, que puede ser consecuencia de distintas causas clínicas.

Se considera estreñimiento cuando la persona presenta menos de 3 deposiciones a la semana, presentando heces duras, en pequeña cantidad y secas. Según algunos estudios es España oscila entre el 12-20% de la población, siendo más frecuente en mujeres y en personas con una vida sedentaria y una dieta pobre en líquidos y fibra.

Podemos clasificar el estreñimiento en diferentes tipos:

Pero, ¿cómo nos puede influir el estrés en el estreñimiento?

Antes de explicar como el estrés influye en nuestro aparato digestivo, tenemos que hacer una breve introducción sobre el sistema nervioso vegetativo, que nos va a ayudar a comprender que es lo que pasa en nuestro cuerpo.

El sistema nervioso vegetativo o autónomo, tiene como misión regular todas las funciones del organismo, y para ello se divide en dos partes que se denominan como sistema nervioso simpático y sistema nervioso parasimpático.

El parasimpático es el responsable de cuidar de las células y tejidos, y de que no falten los recursos para llevar acabo sus complejas funciones. También es el encargado de reducir el deterioro de dichas células y tejidos para que así podamos vivir más y mejor.

El sistema nervioso simpático activa la reacción de protección que se pone en marcha en el organismo en momentos de alerta y alarma. Gracias a él nos mantenemos activos en situaciones que son nuevas y en las que existe un claro componente de incertidumbre. También le debemos la capacidad de escapar en una situación de ataque y riesgo, gracias a la redistribución del riego sanguíneo, ya que en una situación de amenaza, la sangre llega en mayor cantidad a los músculos que a otras partes del organismo, como puede ser el aparato digestivo.

Es momento de reflexionar, y después de leer esto lanzamos las siguientes preguntas:

¿puede ser el tiempo de confinamiento un estado de alarma e incertidumbre que active nuestro sistema simpático? Y si es así, ¿Cómo nos afecta esa activación del sistema simpático de manera prolongada en nuestro organismo?

Actualmente estamos viviendo una situación marcada por la incertidumbre con preguntas como ¿hasta cuando vamos a estar así?, la complejidad de toda esta crisis sanitaria y los cambios que poco a poco nos van plateando para comenzar con el desconfinamiento. Muchas personas están viviendo estos momentos de cambios como una amenaza y, por eso, están sufriendo las consecuencias de una activación prolongada del sistema nervioso simpático.

El sistema simpático es clave en la reacción de estrés y esta reacción se produce ante situaciones nuevas, desconocidas y que no controlamos que se viven como una amenaza física o emocional, dando lugar a un aumento del cortisol ( el cortisol es una hormona que es liberada cuando hay una activación sostenida del sistema nervioso simpático). Los efectos negativos de la activación intensa y prolongada del sistema nervioso simpático no solo conducen a través del cortisol a un mayor desgaste del cuerpo, sino que tienen también un efecto realmente negativo en las células.

También es importante mencionar que una situación de estrés puede bajar las defensas del organismo debido a la liberación de citoquinas inflamatorias ya que el aumento de citoquinas se acompaña de una reducción en la cifra de diversos tipos de células del sistema inmunitario, por eso en una situación de estrés prolongado se es más propenso a enfermar.

Ahora que ya sabemos que es el estreñimiento y que el sistema nerviosos vegetativo de divide en simpático (se encarga de los estados de huida y alerta) y parasimpático (regulación y homeostais del cuerpo) vamos a ver como una situación de estrés, que implica una activación prolongada en el tiempo del simpático, afecta a nuestro sistema digestivo:

¿Esto que quiere decir? Pues bien, si en un estado de huida o amenaza, como puede ser que nos persiga un león durante 15 minutos, nuestro sistema simpático se activa llevando más sangre a los músculos para poder correr y menos sangre a nuestro sistema digestivo disminuyendo la movilidad de este y así el movimiento de las heces y las ganas de defecar, una vez que pasa la alerta se regulan los niveles de simpatico y parsimpático y todo vuelve a la normalidad.

El problema viene cuando estamos en un estado de alerta constante (días, meses, años), siempre amenazados por una situación y con sensación de peligro, el simpático siempre va a estar activo (produciendo inhibición del parasimpático) provocando en el cuerpo un cambio en el equilibrio del funcionamiento dando lugar a situaciones crónicas como una disminución del peristaltismo o lo que es lo mismo, estreñimiento.

Ya para terminar nos planteamos la siguiente pregunta:

¿Cómo podemos inhibir al sistema simpático en una situación de estrés prolongada?

Tenemos que activar el parasimpático. La activación nervio vago (que forma parte del sistema parasimpático) reduce la activación de citoquinas inflamatorias y además produce acetilcolina, que estimula las células del sistema inmune.

El nervio vago y el sistema nervioso parasimpático , en su conjunto, ayudan a que el organismo funcione de manera colaborativa, en equilibrio.

El parasimpático se activa cuando una persona no se siente sola a la hora de hacer frente a las dificultades y desafíos” (1). Por eso, en estos días de cuarentena que nos toca vivir incertidumbre y estrés, para bajar los niveles de simpático y activar los de parasimpático se recomienda tener momentos de interactuar con las personas con las que convives, si vives solo no dudar hacer videollamadas, hacer ejercicio para liberar endorfinas y tener momentos para ti para relajarte.

Desde la osteopatía se aplican técnicas para la regulación del simpático, trabajar el N.vago y técnicas de osteopatía visceral para ayudar a reducir las restricciones ocasionadas en todo este proceso de estrés y así que nuestro aparato digestivo pueda funcionar correctamente. En estos casos la osteopatía tiene que ir acompañada de una buena alimentación (consultar a un profesional) y si es necesario ayuda psicológica.

En este artículo hemos visto la importancia que tiene el sistema nervioso parasimpático y, sobre todo el nervio vago, en todo lo que es la reparación y el mantenimiento del organismo. Y como las situaciones de excesiva tensión emocional activan de forma intensa y sostenida el sistema nervioso simpátaico perjudicando la salud.

BIBLIOGRAFÍA

(1) Dr. Mario Alonso Puig; 2017; ¡Tómate un respiro! mindfulness, El arte de mantener la calma en medio de la tempestad; Barcelona. España; Espasa Libros, S.L.U.

https://www.saludigestivo.es/enfermedades-digestivas-y-sintomas/el-estrenimiento/

https://www.saludigestivo.es/mes-saludigestivo/estrenimiento/#recomendaciones

https://www.fisiocampus.com/articulos/el-estrenimiento-cronico-y-su-abordaje-fisioterapeutico

https://www.redalyc.org/pdf/3598/359833122004.pdf

https://dramoralesruiz.com/vida-sedentaria-estrenimiento/

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fisioterapialanchares | 28 abril, 2020

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